Mujeres y marketing

307790La campeona de surf de Brasil, Silvana Lima ha tenido hasta este año serios problemas para encontrar patrocinadores porque no es una top model. Es la noticia publicada hace unos días en distintos medios de comunicación que refleja el contenido de una entrevista concedida por ella a la BBC.

PaigeEn el extremo opuesto, pero por la misma la misma razón, la jugadora de golf Paige Spiranac, no tiene problemas de patrocinio. Está considerada como la jugadora más sexi del mundo aunque se reconoce que técnicamente debe mejorar bastante para estar en el ranking de las top ten. No son fenómenos aislados ni recientes porque todos recordamos a Anna Kournikova, la tenista pionera en conquistar las voluntades de las audiencias masculinas, por su belleza y voluptuosidad que no por la calidad de su tenis.

La noticia que valora positivamente el “talento” de Paige Spiranac lo hace como contrapunto a lo aburrido que resulta ver golf por televisión, a menos claro que los distintos “shoots” sean ejecutados por mujeres hermosas cuyas cualidades técnicas pasan a ser secundarias.

Hoy, día internacional de la mujer, en el que una experta señalaba esta mañana en la cadena SER, el sexismo más o menos encubierto de prácticamente todos los anuncios, se me ocurren varias reflexiones, al hilo de estas noticias que son el botón de un interminable muestrario que se extiende a muchas actividades que de un modo u otro necesitan suscitar el interés del comprador potencial.

La más primaria es que a mi, mea culpa, también me gustan esas mujeres que gustan a todos los hombres y reconozco que me provocan sentimientos que tienen que ver más con el erotismo que con la practica deportiva. Mirarlas con el lujo de detalles de las tomas televisivas que se repiten, a cámaras lentas y muy lentas, con todos los enfoques posibles es en realidad un pase privado en las mejores condiciones de confort y discreción.

Trato de ir hacia atrás, más racionalmente, para colocar la cuestión en un plano que aligere la desazón que me producen mis pensamientos y atribuyo todo al negocio. Seguro que la audiencia sube, los patrocinadores se publicitan mejor y los beneficios de los participantes y actores se incrementan notablemente, aunque no sea, en puridad, por la calidad técnica del match.

Pero en este punto mi desasosiego aumenta porque el argumento solo sirve para explicitar la falta de escrúpulos del marketing actual, desde luego, de muchos espectáculos deportivos y en general de casi cualquier actividad que suponga la captación de clientes para conseguir beneficios.

Y voy a peor, cuando reflexiono que este marketing a base de mujeres espejismo, que no existen en la realidad, refuerza una determinada visión del rol social de las otras mujeres, de las que si existen, que está en el origen de muchos de los problemas que sufren, como el machismo cotidiano, el acoso y en último término la violencia machista.

Ahora ya he entrado en un loop que no me siento capaz de resolver. Estoy en completo desacuerdo con esa estrategia de marketing y las implicaciones que tiene. Pero.., como decía al principio, reconozco que yo también miro y me gusta.

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