+6. Doblando el cabo.

Está bien, aunque es menos atractivo de lo que parece. Las personas que me quieren intentan transmitirme un sentimiento de  fuerza hecho de: ya no queda nada o, esto está vencido, aunque sepamos los dos que, todavía, no es así; algunos, menos cercanos y más convencionales en el apoyo, para completar  la aseveración, ” en alto”, con un voluntarismo un poco torpe e ingenuo me dicen: que rápido está pasando el tiempo; y yo pienso: si, sobre todo a ti.

En cualquier caso, ese afecto que me rodea, que empieza por mi mujer, que además me sufre con una disposición estupenda y continúa con muchos amigos que, más que interesarme, me acompañan es muy importante para rellenar los baches del ánimo y crear una senda positiva. Una de mis amigas es especialmente sensible a que utilice este tiempo de forma productiva y retome por ejemplo, los estudios de sociología que dejé aparcados. Es un modo de levantar la mirada y no hacer de la enfermedad el centro de gravedad.

IMG_0125Estos meses de retiro con mucha casa y demasiada atención a mí mismo, me han hecho reflexionar sobre como será la vida de un jubilado. Ya se, ya se, que habrá muchas clases de jubilados y que la generalización, como siempre es superficial. Pero creo que no me equivoco si digo que un jubilado es una persona que todos los días construye su propio “quehacer” y así le da un sentidoIMG_0119. El que no lo hace se enfrenta al triste destino del Sálvame, el Master Chief, o alguna cosa por el estilo. Supongo que también existe un grupo al que le da la angustia existencial y como me temo que yo pertenecería a él,creo que haré caso a mi amiga.

Hoy quiero colocar un par de fotos del hospital de día, aprovechando un momento en el que la toma solo capta una persona en segundo plano, que no la molesta ni la descubre pero que sirve para comprender el sentido del lugar. Por lo demás, es solo un lugar, que tiene una extraña mezcla de orden apretado y ruido derivado de tanto objetos distintos con formas tamaños y colores muy variados. Incluso aquí hay un atisbo de cuarto de estar, con algunas plantitas sobre los escritorios del control y un dibujo infantil de alguna mamá que así mantiene viva la presencia de sus retoños. Muchas veces, también, a final del día, el hospital tiene un aire de cosa usada que casi se huele y me recuerda los recintos donde se realizan eventos públicos, una vez que terminan y la gente se ha ido.

Supongo que los equipos de limpieza, en los aviones, oficinas, hospitales y cines, por decir, huelen todos los días ese ambiente que tiene la nostalgia de que todo ha terminado aunque sea de forma provisional. Y con su trabajo tienen la capacidad de que vuelva  el orden y la limpieza  y el brillo que manda un mensaje de: listo para usar de nuevo. Gente, por lo demás, sacrificada cuyo trabajo pertenece a una clase que pasa injustamente desapercibida. Nos rodean todos los días y muchos de nosotros, no los miramos y me he fijado que ellos tampoco hacen, como si ese gesto reciproco les devolviera la dignidad. Yo les saludo siempre, al menos siempre lo intento; porque algunos, así, a primera vista, no se dejan.

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