Desconcierto

La actualidad nos trae estos días un enorme revuelo producido en Madrid a cuento de la representación  de unos títeres, en  el marco de un programa municipal de carnaval dirigido a niños, en los que en algún momento de la función y en ese contexto especifico se mostraba un cartel con el slogan:Gora Alka- ETA, que ha sido considerado por la Justicia como enaltecedora del terrorismo. No doy más detalles,  porque el episodio está en todos los medios de Madrid y de España entera y sobre todo porque me importa resaltar que los titiriteros, que yo sepa a estas horas están en la cárcel a la que les ha enviado el Juez, a petición de la fiscalía y sin que exista fianza que les posibilite salir de la misma.

Paralelamente, estos días, también, en los que parece que la actualidad se amontona hasta hacérsenos indigestible, dan cuenta los medios de un episodio de abusos sexuales a menores en un colegio gobernado por los hermanos Maristas de Barcelona. Un episodio que es una cuenta de un rosario de abusos a otros colegiales por parte de otros profesores, además del inicialmente concernido, el profesor de gimnasia. Se conocía, se dice, hubo denuncia en 2005 y además era vox populi, pero el centro, pasó página. Me cuesta creer que el centro mirase para otro lado, pero a lo mejor sucedió. Pero lo que me cuesta creer de verdad es que ese abusador, denunciado y cuyas andanzas se conocían esté en casa en libertad con cargos y el titiritero esté en la cárcel. Del mismo modo que no entiendo que en distintos episodios de corrupción, personas imputadas con gravísimos cargos, eso sí todas muy honorables, hayan eludido la cárcel con fianzas millonarias que, por otra parte, podían pagar.

No diré que acato la decisión de la Justicia, representada por la Fiscalía del Estado y los Jueces correspondientes; no lo diré por obvio y por lo mismo por inútil y superfluo. Pero si quiero dejar constancia de que no entiendo que razones llevan a una fiscal de Madrid a solicitar la prisión incondicional para unos desafortunados titiriteros, anarquistas eso sí, mientras que para unos abusadores y corruptos, desde luego personas de orden, existe la posibilidad de eludir la prisión mediante la satisfacción de una fianza. De verdad la Justicia aprecia en los primeros elementos de peligrosidad social que no aprecia en los otros?

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