Energía y Medio Ambiente

hqdefaultLa Energía Nuclear, ausente del debate energético.

La inapelable realidad del calentamiento global del planeta está obligando a gobiernos, instituciones y empresas a abordar un proceso de transición energética que probablemente constituye una de las revoluciones tecnológicas y sociales más importantes que viviremos en el siglo XXI. Se trata de un proceso que apunta a las energías renovables como fuente energética del futuro y condena a los combustibles fósiles como principales agentes de la producción de CO2.

Se trata, parece, de un duelo entre dos opciones, porque al menos otra poderosa alterativa energética existente, como la nuclear, está ausente del debate. No importa que por ejemplo el 80 por ciento de la electricidad de Francia sea producida por las centrales nucleares o que los E.E.U.U posean 104 plantas en funcionamiento y que el organismo regulador norteamericano , “la Nuclear Regulatory Comission”  considere favorablemente la posibilidad de extender las licencias de operación hasta los sesenta años.

Es verdad que para muchos países en vías de desarrollo la energía nuclear no será nunca una opción adecuada, pero desde luego lo ha sido en los países de la OCDE durante muchos años y  jugará un papel relevante en el suministro de otros como India o China, en las próximas décadas.

Desde luego que, aunque no producen CO2, en su funcionamiento, las centrales nucleares necesitan ser operadas con unos requisitos de seguridad rigurosos y además generan residuos radiactivos. No es una opción energética libre de limitaciones, pero es una opción que, en mi opinión, debería ser analizada con inteligencia y sin el apasionamiento tradicional que ha envuelto siempre el debate nuclear en España y en el mundo.

En España,  para saber, entre otras cosas, cuando y porqué deberían cerrarse las instalaciones nucleares que desde luego no es a los cuarenta años de operación cuando, se suele decir, termina su vida útil. El concepto de vida útil no conduce inexorablemente al cierre de una central ni de ningún otro tipo de instalación, porque es simplemente un concepto de referencia acuñado en una determinada época y que ha quedado superado por la realidad de la operación de cientos de centrales nucleares.

Puestos a elegir la razones y el momento del cierre de las centrales nucleares yo preferiría que se hiciera, cuando fuese eficiente para el proceso de transición energética que España quiere realizar. En ese camino hacia las energías limpias, en  el que será necesario tomar decisiones estratégicas no solo de cierre de instalaciones sino de nuevas inversiones, la periodificación de las actuaciones puede ser decisiva para crear sinergías que favorezcan la transición o la entorpezcan. Creo que cerrar las centrales a los cuarenta años, por que si, está entre los factores que perjudicarán ese proceso.

De todas formas, el cierre nuclear es un clásico, hasta ahora incumplido. Veremos

 

 

 

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