Historia. Capítulo I: La primera vez.

Recuerdo, todavía, mi primer viaje a Ponferrada, a principios de enero del año 2007. Salí de Madrid, el martes, día dos, al atardecer, con el animo bastante confuso; oscilaba entre la melancolía de una partida al exilio y la excitación del comienzo de una aventura. Al día siguiente, iba a ser presentado como director general de una fundación creada por el Gobierno para impulsar el desarrollo económico del Bierzo.

Mientras conducía intentaba anticipar lo que me esperaba. Con la poca información de la que disponía todo eran suposiciones con las que trataba de construir una posición, un punto de apoyo, que me diera alguna seguridad. Pero eran tan gratuitas que a pesar de parecerme plausibles no conseguían tranquilizarme y me llevaban otra vez en el punto de partida. No sabía nada y en esos momentos de lucidez, me volvía hacia la ruta, como el único elemento real que surgía aquí y allá y que por inesperada tenía la virtud de convertir cualquier referencia en un hito.

Yendo y viniendo de mis pensamientos al entorno descubrí, por casualidad, el caballero andante que custodia el puente de piedra de Benavente; instantáneamente  establecí con él una complicidad que perduraría; pensé que todo iría bien mientras estuviera allí vigilante. Un poco más allá, entre nieblas, me equivoque en la variante y tuve que retroceder  lo andado aumentando mi sensación de que el Bierzo era en realidad como la “Terra Incógnita Australis”  de los exploradores ingleses. Y de pronto, de forma brusca supe que había entrado en la comarca porque un cartel de señalización,” Torre del Bierzo”, me dio un aviso seco. Estaba llegando y lo anoté con una subida de adrenalina y un suspiro profundo. El “final de trayecto” era el comienzo de una apuesta personal por dirigir un proyecto del que sabía poco, en una comarca que conocía aún menos. Era un modo de continuar mi trayectoria de gestión en puestos de alto nivel durante casi treinta años, una vez que acabado mi mandato en el Consejo de Seguridad Nuclear no creía que pudiera hacerlo en Madrid. El proyecto, a pesar de sus indefiniciones poseía un cierto atractivo; una de las acciones relevantes era la creación de un centro de tecnologías avanzadas de carbón y la creación de Ciuden, que así se llamaba la fundación, se debía a una decisión directa de la Presidencia del Gobierno, lo que constituía un respaldo poderoso. En cuanto al Bierzo, estaba muy lejos de Madrid, de mi familia y de mis amigos y yo no podía evitar un cierto sentimiento de que, con todo, aquel proyecto no dejaba de ser una salida menor impuesta por las circunstancias.

Y, con este ánimo contradictorio, me dejé caer, por primera vez, de lo que llegaría a ser un rosario infinito, por el trazado sinuoso de una carretera aupada sobre viaductos que sobrevuelan el territorio berciano y permiten ver los pueblos como empastados en el paisaje. Tras una subida en curva y varios desvíos y glorietas, que parecen querer ayudar al viajero para que no encuentre el acceso, llegué finalmente a Ponferrada con un cansancio tenso y una cierta sensación de extranjería. Había anochecido y lloviznaba con una neblina y un frío que, luego supe, era característico de los inviernos de allí.

2 Comments on Historia. Capítulo I: La primera vez.

  1. He estado siguiendo las semanas pasadas este fabuloso relato que trata, por lo que veo, de una experiencia personal con fuertes implicaciones sociales. No sé si será intrusismo o protagonismo opinar desde fuera y dejar aquí, por escrito, lo que me sugieren este relato. El género autobiográfico usado por el autor me resulta familiar porque es al que recurro cuando recojo historias de vida entre gentes de Galicia, la Mancha, el Pirineo o donde sea. Lo que he aprendido es que siempre hay matices, resonancias, relaciones…, que desde fuera es más fácil realizar. Es más, en ocasiones, y es lo que me mueve a entrar como un privilegiado polizón en este barco, detrás de una experiencia hay dilemas, controversias, conflictos o desenlaces que se presentan como únicos para quien los protagoniza, pero que forman parte de tramas culturales, de estructuras más profundas que van más allá de la situación en la que son descritos, en este caso en la relación entre el autor y el Bierzo. Soy un buscador e esas estructuras y por lo que he visto, si no es un problema, quiero dar simples pistas desde fuera de la propia historia, a veces desde muy lejos a ese acontecer, con el objeto de que el autor de esta historia o quien la vaya siguiendo tenga otro observatorio diferente de lo relatado. También quiero dialogar, un diálogo profundo, para aprender del matiz, del detalle.
    Aunque sigo esta historia con interés no había pensado intervenir, sólo leerla. Sin embargo, en el cuarto capítulo me ha parecido descubrir una invitación, no a mí, sino a cualquiera, una de las frases con las que cierra un párrafo de la cuarta historia el autor y es la siguiente: “estaba inmerso en una historia que no tenía capacidad para interpretar, porque no entendía su significado más allá de lo inmediato y lo evidente”. No he podido contenerme; al final, tras mucho pensar, he decidido comenzar a pensar en dejar aquí mis humildes observaciones a lo relatado; es posible que lo que yo escriba se lleve esta interesante historia a otros lugares, pero intentaré siempre que cualquier disquisición tenga un fácil retorno a este caso, que es el que ocupa al autor y en el que cobrarán sentido todas las interpretaciones que haga. Serán, por tanto, simples cuñas justificadas por lo que entiendo que autor solicita, aunque sea implícitamente: un diálogo con otros para comprender más aquella experiencia. Y como ese es, además, el sentido de todo blog, me propongo como el primero para irrumpir de forma desordenada en esta autobiografía.

    • jose.azuara@gmail.com | 13 abril, 2016 en 11:48 am | Responder

      Hola Carry on. Me parece estupendo que te interese mi historia y también que quieras comentarla o aportar cualquier reflexión que la enriquecerá y la hará más plural. Me gustaría que esta historia fuera, no solo una historia mía si no una historia coral, aunque quizás la pretensión es vanidosa. Si como parece, quieres realizar reflexiones con alguna frecuencia, podemos buscar formulas más directas que las del comentario. Saludos

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