El Hospital

El hospital es un universo específico y complejo, diferente de cualquier otro que yo haya conocido. Tengo que decir que esta ha sido mi primera estancia larga en uno, por un tema serio. Ello me ha permitido aproximarme un poco a los profesionales que trabajan allí, de todos los estamentos, médicos enfermeras, auxiliares, celadores.., a otros enfermos, a los visitantes y cuidadores de aquellos y las relaciones que se establecen entre todos ellos.

A estos efectos mi hospital es uno cualquiera; creo que es representativo de cualquier gran instalación con innumerables servicios, unidades, pasillos y personas que se mueven en una gigantesca colmena desde las consultas a las pruebas diagnosticas o los ingresos.

Con el tiempo desarrollas el habito de observar; no tienes nada mejor que hacer, y además de observarte analíticamente para decidir si te encuentras mejor o peor que ayer, observas a los demás:  sobre todo a los profesionales que te atienden porque de ellos esperas buenas noticias  que no siempre llegan; a las personas que te cuidan y acompañan que también te escrutan para decidir como evolucionas de la forma más discreta posible para que no  te enteres; para ellos siempre estás mejor que ayer; y los amigos que van a verte que es un gusto, porque siempre te ven bien. 

estás en  una obra coral en la que cada uno tiene un papel y que se representa todos los días de forma parecida aunque existan finales diferentes. El  medico claro es uno de los protagonistas principales porque en sus apariciones, cortas e intensas, recordar el dicho de “visita de medico”, solo o en equipo, es realmente el oráculo que puede decir con certeza como va todo. Le toca pronosticar  el futuro aunque en muchas ocasiones está lleno de dudas o incertidumbres, porque no controla lo que la naturaleza es capaz de hacer o no hacer; en realidad  ni siquiera controla totalmente lo que hace y pueden aparecer situaciones creadas por él mismo o por las circunstancias, que a priori desconoce. Y él lo sabe, es el que en realidad lo sabe y  como es renuente a manifestarlo, todo lo que dice está impregnado de prudencias y posibilidades que el paciente o el acompañante trata de forzar en busca de una certeza. Por eso tantas veces el familiar más cercano busca una conversación adicional más franca, que casi siempre concluye con una presentación un poco más extensa de los mismos hechos. No se por qué, sin embargo esas conversaciones más privadas y personales son tan convincentes; supongo que no es tanto el mensaje como su repetición lo que proporciona un estado de animo más confortable. Teniendo en cuenta que las apariciones de los doctores son tan breves, estos “bises” se agradecen.

El enfermo, en este caso yo, también es importante; es el sujeto y el objeto de todo y  su naturaleza que no es exactamente lo mismo que él, tiene una cuota de responsabilidad en lo que pasa, Que tu no puedas conscientemente hacer nada no importa. Es tu cuerpo el que debe reaccionar y  cumplir las expectativas del medico.

 Creo que yo hice  con cierto donaire mi papel de paciente, aceptando las explicaciones, difusas sobre el origen ignoto de las complicaciones que se sucedieron y reaccionando, mi naturaleza quiero decir, a la postre cuando una inoportuna infección amenazaba con llevarme al quirófano por tercera vez.

El hecho de que me tuvieran que intervenir dos veces porque en la primera se produjo una obstrucción intestinal que nadie pudo explicarme racionalmente y que yo coloco en el plano de “el hacer las cosas”  no cambió mi percepción de que estaba en manos de mis médicos y que lo que mejor que podía hacer era confiar en ellos.

 

 

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