Involucrarse.

He leído muy recientemente que Alejandro Sanz, el cantante, paró el concierto que estaba dando, en Mexico, para denunciar  a un hombre que estaba violentando a una mujer, en este caso mediante un acoso físico. Lo hizo y después lo explicó al auditorio, que por cierto, reaccionó con aplausos.

Es una acción cargada de simbolisno  porque él es un hombre famoso y popular  que se posiciona públicamente en algo tan importante como su actividad profesional. Creo que hacen falta ejemplos de este tipo, de personas, que son a la vez personajes públicos y que tienen una incuestionable capacidad de transmitir un mensaje a un segmento amplio de la población. Me gustaría ver a toreros, futbolistas, investigadores, novelistas, actores y fontaneros, manifestarse públicamente de forma que su circulo de influencia se conmueva o al menos siga la pauta del líder.

Eso no nos exime a nosotros, personas anónimas de nuestra potencial participación que puede manifestarse en foros y de forma mucho más modesta, pero que contribuye a crear una opinión y un discursos social.

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