Historia. Capítulo VIII. Empresas eléctricas, mineras y sindicatos.

Otro de los temas que desconocía cuando llegué a la comarca era la existencia de los “fondos MINER” y el importante papel que desempeñaban los empresarios y sindicatos mineros.

La minería del carbón y la utilización de este combustible para la producción de energía eléctrica en las centrales de ENDESA y UNIÓN FENOSA eran sin duda las actividades de mayor importancia económica. El mundo de la mina y de la producción de la electricidad habían contribuido a crear unas estructuras y un orden social, industrial y con aires de modernidad más aparente que real (ENDESA),superpuesto al orden político y a los fundamentos rurales de la sociedad berciana. Esos universos, muy poderosos por su capacidad de influir en la sociedad y condicionar numerosas decisiones de tipo económico y social aparecían aquí y allá en temas de ordenación territorial, gestión del agua o uso de la tierra y afectaban, directa o indirectamente, al comportamiento de los responsables políticos y empresariales. Constituían universos paralelos ya que entre ellos no existían o yo no detecté fuertes conexiones; creo que se relacionaban más por necesidad que por afinidad, con el carbón como factor común. La materia prima para la generación de electricidad que necesitaba ENDESA era el producto final para los proveedores, las empresas mineras; estas tejían sus relaciones con los trabajadores y los municipios mineros con los que tenían mil y una historias. ENDESA la gran empresa publica, durante muchos años estaba o pretendía estar en un plano superior y sus trabajadores, casi todos residentes en Ponferrada y en el poblado eran parte de una casta privilegiada.

ENDESA campeaba en el Bierzo como todas las grandes empresas creadas en la época franquista, haciendo alarde de su dominancia, con su poblado, todavía vivo, sus campos de futbol y sus economatos; era la parte moderna y tecnológica de quemar el carbón para producir energía eléctrica, pasando por alto que durante muchos años sus parques de almacenamiento y sus chimeneas por las que salían óxidos de azufre, nitrógeno y partículas sin filtrar, hacían de Ponferrada una de las ciudades más sucias feas y posiblemente contaminadas de España. Pero, sin duda alguna, en aquella sociedad medio rural, medio minera, medio industrial, trabajar en ENDESA era un privilegio.

Cuando llegué, ENDESA era un poder factico, un tanto en retirada, y un socio potencial de Ciuden, ya que estaba previsto que la planta de tecnologías limpias de combustión de carbón se ubicase en Cubillos del Sil, municipio próximo a Ponferrada y en el que la empresa eléctrica poseía y aún posee la central termo-eléctrica de Compostilla II.

Con el tiempo, ENDESA sería socio de Ciuden, o viceversa, en un gran proyecto europeo que no llegó a culminar su recorrido; un socio siempre hosco y correoso, más atento a sacar provecho inmediato de cualquier circunstancia que a colaborar; con ella los acuerdos nunca fueron el resultado una sintonía natural sino del esfuerzo fatigoso y duro de largas negociaciones. Lo menciono porque era un socio necesario que, con el cambio de sus objetivos estratégicos a lo largo del tiempo en el que fue desarrollándose el proyecto, no contribuyó, en nada, a facilitarnos la vida. Resumiendo, con la perspectiva y la templanza que da el tiempo transcurrido, diría que ENDESA fue, en todo momento, para Ciuden, un grano en el sitio más molesto que imaginarse pueda.

Las empresas mineras también fueron parte de nuestra vida. Una de ellas, UMINSA, porque cedió a la fundación una antigua central térmica, conocida como MSP, en la que, después de muchas complicaciones, realizamos una intervención que, por cierto, consiguió un premio internacional. La cesión realizada, gentilmente, cuando el presidente Zapatero estaba en el apogeo de su popularidad tenía el pequeño defecto de no incluir el terreno circundante necesario para realizar, por ejemplo, los accesos y aparcamiento que necesitaba la instalación. No era un olvido, claro; De este modo UMINSA mantenía una situación de poder que hizo valer en su momento: cuando, con la instalación terminada, pretendimos ingenuamente que el publico pudiera acceder a ella de una forma adecuada; entonces, el valor de un pedazo de terreno situado debajo y a los lados del puente de la Libertad adquirió un valor de cambio muy superior a su valor material. Nosotros lo hubiéramos comprado, pero no era eso. Lo que se pretendería era realizar un trueque para resolver, a cambio de la cesión del terreno, un problema urbanístico de otras instalaciones que UMINSA poseía en Ponferrada. La cosa no era de ningún modo sencilla porque, hete aquí, que como tantas veces, la operación afectaba a otro agente, en este caso el Ayuntamiento de Ponferrada, con el que nuestras relaciones no eran precisamente fáciles y además, al que, en este caso, se le pedía que realizara una modificación no ajustada a la normativa vigente. En fin que aquel triangulo de relación funcionó como un verdadero triangulo de las Bermudas que se comió el asunto y la MSP, remozada y premiada tuvo que conformarse con un aparcamiento y un acceso de tercera clase.

La otra empresa minera importante en la zona era la de “Grupo Lamelas Viloria”. Con sus propietarios intentamos crear una instalación de fabricación de pellets de biomasa en el municipio de Toreno. La idea era interesante y realizamos varios intentos para acordar un proyecto. No fue posible. Yo no llegué a entender nunca las propuestas que nos realizaban, que tan pronto consistían en un proyecto comercial como otro de demostración, pero que, en cualquier caso aumentaban progresivamente el valor de la inversión necesaria. En fin, que por “incompatibilidad de caracteres” no pudimos llegar a un acuerdo para desarrollar un proyecto factible y conveniente para la comarca.

Con el Sr Viloria, Don Manuel, mantuve también alguna reunión para hablar de la participación en la construcción de un monumento a los mineros y al Sr Viloria, en cierto modo, en un ayuntamiento del Bierzo Alto. El proyecto se presentó estando yo recién llegado,  año 2007, y es una de esas iniciativas que todo el mundo celebraba pero que no encontró los financiadores necesarios. Sobra decir que los patrocinadores del proyecto no ponían el capital, por supuesto. Tampoco llegamos a nada, y las relaciones con esta empresa y su propietario se enfriaron bastante.

Pero nosotros también cometíamos errores, algunos de bulto. En una visita del presidente Zapatero a Ponferrada, en su discurso realizado en el salón de actos de la UNED anunció que Ciuden procedería a restaurar dos escombreras, una de UMINSA y otra del grupo Viloria, situadas en Matarrosa del Sil y otro municipio del Bierzo Alto cuyo nombre no recuerdo. En lo que no repararon los hacedores del discurso, supongo que del Ministerio de la Presidencia es que ambas escombreras estaban activas; en operación, quiero decir, y por tanto era imposible realizar ninguna acción de restauración. Por supuesto el anuncio se realizó sin que yo supiera nada, ni se hubiera realizado ninguna gestión previa para saber si semejante iniciativa era técnicamente viable o economicamente asumible. Porque se da el caso de que la legislación que regula las explotaciones mineras establece que la responsabilidad de la restauración recae en los explotadores. A pesar de que la iniciativa era un disparate yo realicé gestiones ante los responsables de las instalaciones, que no salían de su asombro, para analizar si era posible desarrollar un proyecto conjunto que permitiera nuestra participación. Lo intenté por el lado de la I+D que siempre da mucho juego, pero no se llegó a nada, que fue lo más sensato, y el anuncio cayó en el olvido.

Si alguna virtud tuvo este episodio fue la de ponerme en guardia sobre todas esas instrucciones e iniciativas que volaban desde Madrid, con poca reflexión y desde luego con propósitos ajenos a los objetivos de Ciuden. Afortunadamente, el presidente Zapatero nunca me preguntó por la restauración de aquellas dos escombreras; del Ministerio de presidencia tampoco preguntaron. Las escombreras siguieron  en operación y es muy posible que aun lo estén. Pero la solemnidad del anuncio todavía debe sonar entre los muros del salón de actos. Me gustaría saber, si con él quedó atrapado también, para la posteridad, mi sentimiento de estupefacción cuando lo escuché .

 

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