Machismo aquí y allá.

Hace unos pocos días leí un articulo de Almudena Grandes sobre Pedro Sanchez en El Pais. El contenido, a disposición de todos  venía a cuestionar las dotes del secretario general del PSOE como político y estratega amen de adornarle con cualidades personales dudosas: gélido, anodino e incapaz de emocionar. Como punto de partida reconocía, eso si,  su guapura,  como una cualidad evidente que no servía sin embargo para compensar todas las demás carencias.

Nada que decir sobre la opinión que a Almudena Grandes le merezca Pedro Sanchez como político; tampoco lo que pueda parecerle su atractivo masculino. Pero sí, sobre el hecho de que mezclase ambas categorías en una misma reflexión, porque, en mi opinión esa mezcla que frecuentemente realizamos todos , tiene resonancias de un machismo de baja intensidad muy embebido en nuestra cultura ancestral. No se si las abuelas de Almudena decían a las nietas que el palmito no las daría de comer, o precisamente lo contrario, pero si se que, hoy, siempre que mezclemos la profesionalidad con la apariencia física o la la belleza nos equivocamos.

Esto mismo fue lo que pensé cuando Luis Figo, ex-jugador del Barça y del Real Madrid, en respuesta a una pregunta de una periodista de un medio catalán, dijo:”Normalmente no hablo con prensa catalana, pero hago una excepción contigo porque eres guapa”.  Machista, verdad?, pero tan habitual, que casi pasa desapercibido.

En el universo masculino sabemos que es muy habitual  mezclar la eficacia profesional de una mujer con su belleza o la mención de sus atributos físicos y las más de las veces con el agravante de la zafiedad o el afán descalificador. Somos los hombres, casi siempre ,protagonistas de este tipo de comentarios y comportamientos. Pero no siempre….

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