Violencia Machista.

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Hoy como tantos otros días he oído en la radio una información sobre violencia machista. Esta vez no sobre un asesinato sino sobre la violencia y la saña con la que un hombre, además de matar a una mujer, mata los hijos comunes,  con la intención de hacer el máximo daño posible y niega de raíz su propia condición de padre. Brutal, inimaginable, pero cierto.

Como siempre que escucho una información relativa a una mujer asesinada por su pareja siento vergüenza. Y no vergüenza ajena, siento vergüenza propia, porque soy un hombre y de alguna manera  se que soy corresponsable de esa muerte. Mi silencio, mi ausencia, mi silencio son culpables. he estado ausencia y eso constituye una omisa´n culpable.

Y he concluido que no debo estar callado nunca más y que debo  decir desde aquí, a todos los hombres, que ni individual ni colectivamente que no podemos estar callados. La violencia machista es cosa de hombres: lo es, en primer lugar,porque somos los causantes de las muertes, pero además porque podemos y debemos ser una parte muy importante de la solución. Tenemos la obligación de informar, transmitir, educar y persuadir a otros hombres, de que todas las formas de entender la masculinidad, todas las formas de ser hombres o de entender la hombría, si tal pluralidad existe, pasan por el respeto profundo a la mujer desde la convicción  de la igualdad absoluta entre hombres y mujeres, de la libertad  inalienable de ellas y del derecho a construir nuestra vida  y nuestras relaciones personales sobre la base del respeto y la igualdad.

Y este blog tiene que dar cuenta de este propósito personal y convertirse en un modesto altavoz, que concite la voluntad de otros para no estar callados nunca más.

 

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